Resistencia a la descomposición y la pudrición: por qué el fresno termomodificado obtiene la durabilidad Clase 1
Mecanismo de la modificación térmica: cómo el calor potencia la durabilidad natural
Cuando la ceniza se somete a modificación térmica a temperaturas superiores a 180 grados Celsius, pierde los azúcares que normalmente atraen a los hongos causantes de la descomposición. Además, la madera se vuelve significativamente menos higroscópica, lo que significa que absorbe aproximadamente un 30 %, e incluso hasta un 50 %, menos humedad del aire. Lo que ocurre en el interior también es bastante notable: el calor modifica la estructura celular de la madera a nivel molecular, sustituyendo los grupos hidroxilo, que atraen el agua, por polímeros mucho más estables. Como resultado, cuando la madera alcanza el equilibrio con su entorno, su contenido de humedad se mantiene bien por debajo del 6 %. Esta cantidad simplemente no es suficiente para sostener a la mayoría de los microorganismos que intentan descomponer la madera. Y esto es lo que distingue este proceso frente a otros tratamientos: no se requiere absolutamente ningún producto químico. Solo el calor y el vapor, métodos tradicionales y eficaces, realizan todo el trabajo necesario para transformar las propiedades de la madera.
Explicación de la Clasificación Clase 1: Normas de laboratorio frente a la validación del rendimiento en condiciones reales
La madera clasificada como Clase 1 en durabilidad representa el nivel más alto según las normas EN 350, lo que significa que puede resistir la pudrición durante más de 25 años incluso sin tratamientos químicos. El proceso de modificación térmica confiere a la madera de fresno esta impresionante resistencia, tras someterla a rigurosas pruebas de laboratorio contra hongos, así como a ensayos reales tanto en Europa como en Norteamérica. Cuando se somete a ensayos al aire libre, este fresno tratado térmicamente rinde tan bien como costosas maderas tropicales duras, como el ipe, cuando se instala directamente sobre el suelo o cerca de fuentes de agua. De hecho, hemos observado que estas tablas superan ampliamente la marca de los 25 años en lugares con alta humedad y aire salino, como las zonas costeras. Debido a su gran resistencia frente a los daños causados por la humedad, muchos constructores optan actualmente por el fresno modificado térmicamente en lugar de materiales tradicionales para aplicaciones como fachadas de viviendas, terrazas exteriores y otras partes de los edificios que quedan expuestas constantemente a la lluvia o al riego.
Comportamiento ante la intemperie y estabilidad dimensional al aire libre
La fresna termomodificada destaca al aire libre debido a su resistencia diseñada frente a los agentes ambientales agresivos. El proceso térmico reduce el contenido de humedad de equilibrio hasta un 50 % en comparación con la fresna no tratada, lo que disminuye drásticamente su propensión a hincharse, contraerse y experimentar movimientos asociados durante las fluctuaciones de humedad.
Resistencia a la deformación, al alabeo y a la fisuración en condiciones climáticas variables
Cuando hablamos de modificación térmica, lo que ocurre es que los grupos hidroxilo se reducen de forma permanente, lo que significa que el material absorbe mucha menos humedad, incluso a nivel celular. Las pruebas de laboratorio han revelado que, tras permanecer sumergido en agua durante tres días completos, solo se produce una hinchazón lateral de aproximadamente el 2 %, unos resultados superiores a los del cedro o incluso a los de la madera de pino tratada a presión. Durante las pruebas en frío que simulan condiciones invernales severas, esta madera modificada conserva su resistencia e integridad, mientras que las maderas convencionales comienzan a presentar microgrietas y fisuraciones superficiales. Su excelente estabilidad dimensional la convierte en una excelente opción para aplicaciones como sistemas de revestimiento ventilado o fachadas ventiladas, especialmente útiles en zonas costeras o en cualquier lugar donde los niveles de humedad tiendan a mantenerse elevados.
Aparición de decoloración superficial, respuesta a los rayos UV y evolución estética a largo plazo
La mayoría de las maderas naturales adquieren ese aspecto suave gris plateado al exponerse a la luz solar, y la fresno termomodificado no es una excepción. Este proceso ocurre más lentamente que en aquellas maderas tropicales duras que todos conocemos, pero más rápido que en el cedro. Y aquí hay algo importante que muchas personas suelen pasar por alto: no debilita estructuralmente la madera. Lo que ocurre es que esta superficie oxidada forma una especie de escudo contra daños posteriores. Las pruebas indican que, en condiciones climáticas normales, se desgasta aproximadamente entre 0,1 y 0,3 milímetros cada año. Algunas personas aplican aceites especiales para ralentizar el efecto de encanecimiento, pero, curiosamente, bastantes arquitectos y diseñadores de interiores prefieren, de hecho, observar cómo cambia el color con el tiempo. Lo consideran parte del carácter narrativo de la madera. La buena noticia es que, funcionalmente hablando, estas tablas siguen desempeñándose bien durante años y años. Cuando requieren atención, normalmente basta con un ligero lijado o un acabado rápido para restaurar su apariencia visual, sin necesidad de realizar ningún trabajo estructural real.
Aplicaciones exteriores probadas: revestimiento, pavimentos y elementos arquitectónicos
La madera de fresno sometida a modificación térmica resiste muy bien las duras condiciones exteriores sin necesidad de apenas mantenimiento. Gracias a su excelente clasificación en resistencia a la descomposición y a su gran estabilidad dimensional, este material resulta ideal para revestimientos exteriores de edificios, especialmente en sistemas avanzados como fachadas ventiladas y fachadas cortina. Cuando los edificios gestionan de forma constante la humedad, se reducen los costes de reparación a largo plazo y se extiende significativamente su vida útil. En terrazas, esta madera ofrece un buen agarre bajo los pies y, al mismo tiempo, soporta cargas elevadas. Combate eficazmente el crecimiento fúngico, resiste los ataques de insectos y aguanta el tránsito peatonal habitual mucho mejor que las maderas duras no tratadas convencionales. Además, se corta y moldea con facilidad, lo que permite crear todo tipo de elementos exteriores detallados, como pérgolas, paneles de privacidad e incluso muebles personalizados. Estas estructuras conservan íntegramente su resistencia incluso tras años de exposición solar, ciclos repetidos de congelación y descongelación invernales, y las inclemencias meteorológicas propias de cada estación. Lo que distingue a la modificación térmica frente a otras alternativas es que no depende de productos químicos ni de tratamientos sintéticos, como ocurre con algunos materiales compuestos; en su lugar, logra una durabilidad duradera mediante procesos exclusivos de tratamiento térmico, completamente seguros y libres de toxinas.
Fresno termomodificado frente a alternativas tradicionales e ingenieriles
Al evaluar materiales para uso exterior, el fresno termomodificado se distingue claramente en cuanto a durabilidad, mantenimiento y sostenibilidad, ofreciendo una alternativa atractiva tanto a las maderas tropicales importadas como a los compuestos sintéticos.
Duración comparativa, necesidades de mantenimiento y perfil de sostenibilidad
Cuando se utiliza al aire libre, la fresno termomodificado dura más de 25 años, lo que lo sitúa a la par con la madera de ipe, pero mucho mejor que las maderas blandas convencionales y la mayoría de las opciones tratadas disponibles actualmente en el mercado. La resistencia de esta madera proviene del tratamiento térmico, no de productos químicos, lo que le otorga una clasificación Clase 1 para resistir naturalmente la pudrición. ¿Y el mantenimiento? Aquí es donde las cosas se vuelven interesantes. El ipe requiere aplicar aceite cada año, sin excepción, únicamente para conservar su buen aspecto y evitar la aparición de esas molestas grietas. El fresno termomodificado no necesita nada de eso. Simplemente adquiere carácter con el paso del tiempo, sin requerir atención especial alguna. Desde el punto de vista medioambiental, también ofrece beneficios reales. Dado que el fresno crece localmente en Norteamérica, evitamos por completo las emisiones de carbono asociadas al transporte marítimo de maderas tropicales como el ipe. Además, nadie tiene que preocuparse por talar valiosos bosques lluviosos para obtener este material. Comparemos esto con las terrazas compuestas de plástico fabricadas a partir de productos derivados del petróleo, que no se descompondrán de forma natural cuando finalmente lleguen a los vertederos. La termomodificación consiste simplemente en aplicar calor y vapor durante el proceso de fabricación. No se utilizan metales tóxicos, ni productos químicos agresivos, ni compuestos orgánicos volátiles (COV) en absoluto. Esto significa que los constructores pueden instalar estos materiales sin temor a que residuos nocivos se filtren posteriormente al suelo o a los sistemas acuáticos. Para quienes buscan construir algo que resista las inclemencias del tiempo, exija un mantenimiento mínimo y, al mismo tiempo, respete la naturaleza, el fresno termomodificado cumple satisfactoriamente los tres requisitos.
Tabla de Contenido
- Resistencia a la descomposición y la pudrición: por qué el fresno termomodificado obtiene la durabilidad Clase 1
- Comportamiento ante la intemperie y estabilidad dimensional al aire libre
- Aplicaciones exteriores probadas: revestimiento, pavimentos y elementos arquitectónicos
- Fresno termomodificado frente a alternativas tradicionales e ingenieriles

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